Cinco frenos a la transformación digital

15 Apr 2016
José Paz, director general Avaya España y Portugal.
 
En sus 10 predicciones para 2016, IDC animaba a las empresas a “transformarse o morir”, enfatizando la idea de que la digitalización va a ser el motor en los próximos años “de todo aquello que tenga relevancia en la informática”. No se puede ser más claro ni hablar más alto. Sin embargo, para numerosas empresas esto no parece que vaya a ser algo distinto de un mantra que se repite una vez tras otra, pero sin mayor trascendencia.
 
Cuando una empresa se lanza al camino de la transformación digital, debe evitar toda precipitación. Sea cual sea el proyecto, o la aventura si nos gusta más llamarlo así, hay que estar bien preparado: ver el itinerario que vamos a seguir, dónde ´será necesario hacer un alto en el camino para recuperar fuerzas y cuánto tiempo hemos previsto para el trayecto. Otro elemento fundamental a tener en cuenta en el proceso de planificación es la identificación de los posibles obstáculos con los que podemos toparnos. Para ayudar a las empresas en su viaje hacia la digitalización, he aquí los cinco principales elementos que pueden llegar a suponer un freno en su transformación, afín de que sepan qué deben hacer para avanzar evitando esos obstáculos.
 
1.- Procesos manuales
La automatización ofrece una oportunidad fantástica para las empresas digitales, pues da la posibilidad a los departamentos de back-office de la compañía, de poder dar la espalda a tareas manuales arcaicas que, por naturaleza, hace que el ritmo de la empresa se acabe adaptando al del ser humano, al mismo tiempo que crece el factor riesgo. Gracias a la automatización, las empresas pueden beneficiarse de procesos más fiables y racionales que serán realizados a “velocidad digital”.
 
Los procesos manuales limitan los resultados que podemos llegar a obtener de otras inversiones que hayamos realizado pensando en el conjunto de la empresa, incluso aunque estemos persuadidos de que estas inversiones nos están brindando soluciones punteras que responden perfectamente a nuestra estrategia de transformación digital.
 
A falta de un back-office donde la automatización sea la norma, debemos asociar físicamente los procesos en su mayoría esenciales que afectan al resto de su empresa como, como por ejemplo, las plataformas y aplicaciones utilizadas por diferentes departamentos o unidades operativas. Prácticamente esto nos dejará, en la mayoría de los casos, con  unos recursos limitados a utilizar en nuestro objetivo general, al que me atrevería calificar como el más importante, de la empresa digital: cómo utilizar la tecnología de manera innovadora, y obtener así una ventaja competitiva.
 
2.- Sistemas monolíticos
Numerosas empresas cometen el error de conservar sus antiguos sistemas durante mucho tiempo argumentando que, como todavía  son útiles, se les puede seguir utilizando. No es algo extraño si tenemos en cuenta que, como estos sistemas han necesitado de una inversión inicial considerable, las organizaciones los exploten hasta que comiencen a suponer un auténtico impedimento a la consecución de sus objetivos. Esto tiene, desde mi punto de vista, dos problemas. Es de todos conocido que el 80% de los presupuestos informáticos se dedican en la actualidad a mantener el negocio abierto, lo que deja muy poco margen de maniobra a la inversión en innovación y a llevar a cabo la transformación digital. El segundo problema, y no menos importante, es que cada sistema monolítico explotado por una empresa disminuye su capacidad de transformación digital, simplemente porque ese sistema suele normalmente ser la razón por la que no se puede avanzar. Imaginemos la situación: añadir una aplicación a una red antigua con la esperanza de ser más ágiles y competitivos, es como pegar un alerón a nuestro coche para conseguir mayor velocidad.
 
Las empresas deben ser capaces de liberarse de bases de datos y de sistemas PBX obsoletos, pero también deben evitar un estado mental que consiste en tirarlo todo y reemplazarlo con equipos que ofrezcan nuevas funcionalidades simplemente porque los usuarios las demanden. No es sólo un tema de puesta al día de equipos y soluciones sino de lanzamiento de funcionalidades que puedan ser útiles gracias a disponer de herramientas integrables.
 
3.- Informaciones compartimentadas
Todos conocemos el valor del big data y la revolución que la ciencia de los datos está creando en el mundo de los negocios, sobre todo en materia de experiencia de cliente y de permitir disponer de una imagen integral de ese cliente. ¿Pero qué interés tienen todos estos datos si no pueden ser compartidos y utilizados por toda la empresa? Las empresas digitales se apoyan en una gran transparencia entre departamentos, como marketing, venta y servicios, para ofrecer así a sus clientes la experiencia a la que tienen hoy día derecho a exigir. Gracias a esa transparencia, la empresa disfruta de numerosas ocasiones de ventas adicionales y cruzadas. Las empresas tienen necesidad de un marco de trabajo que defina cómo los departamentos pueden compartir correctamente las informaciones, de modo que puedan contar con una fuente de información que permita una mayor apertura y una mayor colaboración que faciliten alcanzar esa revolución “visión unificada del cliente”.
 
4.- Movilidad
Toda empresa que ambiciona convertirse en una empresa digital debe situar la movilidad en el centro de su estrategia. Recientemente hemos podido leer que la consultora Forrester Research preveía que la movilidad será el canal digital que crecerá más rápidamente en aquellas marcas más comprometidas y cercanas al consumidor (38% de CAGR). Para poder seguir el ritmo desenfrenado del mundo empresarial del siglo XXI, la movilidad debe ser la prioridad número uno y situarla en el centro de cada decisión que se tome.
 
5.- Seguridad
La ciberseguridad es en estos momentos una de las materias estrella en nuestro sector, sobre todo gracias a la visibilidad y atención mediática a las incidencias que continuamente aparecen delante de nuestros ojos. Y va a seguir siendo un elemento clave de las estrategias operacionales en materia de tecnología. En la reciente conferencia Blackhat en Amsterdam, Haroon Meer, el fundador de Thinkst, afirmó en su discurso que el futuro se anunciaba “sombrío”, pero en nuestra mano está el poder de cambiarlo. Y el primer paso es la adopción de una estrategia en materia de seguridad digital.
 
Pero para que las organizaciones se sitúen en la vía de la transformación digital, la primera etapa es la creación de una estrategia de seguridad digital y comprender, exactamente, lo que podría llegar a interesar a un potencial hacker. Desde ese momento, la empresa dispondrá de suficiente información para poder comenzar a construir su estrategia. Pilar esencial de toda estrategia digital, la seguridad debe ser automática, flexible, completa y móvil, pero sobre todo debe ser ágil. Pero recordemos, complejidad no es sinónimo de seguridad.

Artículo publicado en profesionaleshoy.es el 15-04-2016